Rezamos un día... y luego lo dejamos... la fe se enfria.
La constancia se rompe.
no es falta de fe. es falta de continuidad
esto no es un pago
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La gracia se comparte y se multiplica.
Personas como tú
Antes rezaba un día y lo dejaba por meses. Unirme al oratorio me dio la constancia que me faltaba; no fue un cambio mágico, pero encontré la paz para ordenar mi vida paso a paso.
Lo mejor es saber que mi intención no está sola. Sentir el respaldo de la oración semanal y las velas en Padua me quitó el miedo a seguir intentándolo.
No todo se solucionó de golpe, pero dejé de sentir esa angustia constante. La oración regular me devolvió la claridad que había perdido por el estrés.